3.7.09

Nos tocaron estos padres


Atenerse a las decisiones

Recuerdo el impacto que me causó, en 1997, cuando el gerente de Recursos Humanos de una exitosa empresa de agroquímicos llamó para contarme que cerraba su planta: el grupo multinacional al que pertenecía había decidido prescindir de la unidad de negocios. Fue así como, casi ridículamente, que más de 200 personas fueron desvinculadas, en los mejores términos, de una compañía rentable y respetada en su rubro. Comprendí, entonces, la complejidad de pertenecer a una organización y tener poca injerencia en las decisiones corporativas.

12 años más tarde - y con bastante más experiencia - me toca acompañar como consultor o coach a directivos que deben gestionar equipos de trabajo, sostener su motivación y productividad a la vez que "atajan" decisiones de sus respectivas casas matrices que no coinciden, muchas veces, con lo esperado en la filial local.

En tiempos de crisis, frente común

Bonus que no se hacen efectivos en nuestro país, aunque los resultados fueron los esperados porque la compañía a nivel mundial no ha llegado a los objetivos financieros o aportes solidarios de las empresas locales a la Corporación para compensar las bajas ganancias operativas, son algunos de los sacrificios que las filiales locales deben concretar a partir de decisiones corporativas.

Sin embargo los líderes de las compañías deberán ser cuidadosos respecto al mensaje que transmiten a su equipo respecto de estas circunstancias. Dentro de las competencias de quienes gestionan personas, la de alinear a los recursos con los objetivos de la empresa parece ser una de las fundamentales. Cuando el CEO se queja de las acciones de la casa matriz todo su equipo sentirá la desconfianza y, seguramente, la falta de motivación y la baja productividad no se harán esperar. Lo mismo sucederá con los mandos gerenciales, jefaturas y supervisores.

Pertenecer no siempre es un privilegio
Estos son los padres que nos tocaron, con lo bueno y con lo malo. Debemos ayudarlos a que ellos concreten sus objetivos, de esta manera los concretaremos todos.

De cualquier manera, a veces llega el momento de emprender otros rumbos: cuando nuestros objetivos son incompatibles con las posibilidades que nos brinda la empresa.
A los padres no podemos elegirlos y, a menudo pensamos que estamos obligados a seguir el camino que nos indican. Nos sentimos enojados y sometidos, hasta que - más seguros - enfrentamos viejos mandatos cambiando lo que parecía imposible o hacemos nuestro propio camino.
Y, sorprendentemente, nuestros padres en vez de criticarnos, se sienten orgullosos y nos apoyan.









6 comentarios:

Senior Manager dijo...

Si lo sabré yo que trabajo en una multinacional... Las sucursales siempre están en riesgo y están supeditadas a los vaivenes de la casa matriz.
De hecho, pareciera que esas lejanas sedes sólo estuvieran interesadas en los resultados y no en las personas que dependen de ellos y esa sensación es de lo más inquietante, sobre todo en momentos tan llenos de incertidumbre como estos.
SM

Jesús López dijo...

Hola Gabriel,

Pertenecer a multinacionales es de esos placeres que se pueden volver amargos...

La verdad es que tiene difícil solución... ¿solo aconsejarías tomar otro rumbo ante intereses distintos?

Saludos,

Gabriel Schwartz dijo...

Gracias SM, por tu aporte. Desde ya que no es fácil acatar las decisiones de la casa matriz y, menos aún, mantener motivados a los colaboradores a pesar de no estar de acuerdo con las indicaciones recibidas.

Gabriel Schwartz dijo...

Gracias Jesús, por pasarte. Es buena tu pregunta. La realidad es que tomar otro camino es sólo una de las alternativas que se presentan cuando sientes que el proyecto corporativo se aleja demasiado del proyecto personal. Por otra parte existe la ilusión que "en otra empresa, todo será diferente" y siempre habrá un superior que decida sobre nosotros. Si no es la casa matriz, lo será el CEO o el cliente, si es que somos trabajores independientes.

José Arturo dijo...

El Verdadero Gran Problema es cuando los propios padres mandan lo que Gregory Bateson denominaba mensajes dobles, los cuales podían llegar a ser esquizofrenantes por poseer un doble vínculo.

A veces el objetivo de algunos dirigentes parece ser hundir el barco, ya sea cambiando las reglas del juego en medio del proceso de ventas (lo cual ahuyenta a los clientes) o cambiando las reglas en el pago de comisiones (lo cual ahuyenta a los buenos empleados).

En fin, que el desempeño de cada líder depende de lo que cada uno de ellos tiene programado hacer con su vida: ganar... o perder.

El problema es que puede arrastrar a otros.


Saludos.

Gabriel Schwartz dijo...

Gracias por pasarte José A.
De acuerdo contigo: lo que "mata" son los cambios de dirección unilaterales.
En desacuerdo contigo: creo que la cuestión no es ganar o perder, sino querer ganar menos rápidamente y pensar en el lmediano o largo plazo.